Debe ser terrible estar frente a Cristo y ver que no extiende sus brazos para abrazarnos.
Nos engañamos si pensamos que el no conoce todo lo nuestro.
¿Cuántas personas viven pronunciando el nombre de Dios a toda hora y no practican la palabra por conveniencia?
¡Yo era uno de esos! Aunque no pronunciaba ese nombre a toda hora como una beata, si me creía muy seguro de vivir una vida santa; pero en realidad, no era tan "santa".
No cometía graves pecados como adulterio, robo, pornografía, borracheras o cualquier otra cosa evidente a los demás, pero si albergaba en lo profundo de mi corazón falta de perdón y deseos de venganza y otros pecados. Iba a la iglesia, leía la biblia, diezmaba, cantaba, pero había algo que no estaba bien. Sentía ira terrible por cualquier cosa, en fin...
Entonces deje que Cristo cavara profundamente en mi corazón.
Decidí ser honesto con él y contarle toda la verdad.
Antes de hacerlo, pensaba que me mataría o me alejaría de su presencia para siempre o que tal vez no volvería a escucharme. ¿Me mandaría alguna enfermedad terrible? ¿Me exhibiría como lo peor?
Pero, ¡oh maravilla de las maravillas! No fue así.
Él me escuchó cuando le hable luego de leer:
>>¿Por qué me llaman ustedes "Señor,
Señor", y no hacen lo que les digo? Voy a
decirles a quién se parece todo el que viene a
mí, y oye mis palabras y las pone en práctica:
Se parece a un hombre que, al construir
una casa, cavó bien hondo y puso el cimiento
sobre la roca. De manera que cuando
vino una inundación, el torrente azotó aquella
casa, pero no pudo ni siquiera hacerla
tambalear porque estaba bien construida. Pero
el que oye mis palabras y no las pone en
práctica se parece a un hombre que construyó
una casa sobre tierra sin cimientos. Tan
pronto como la azotó el torrente, la casa se derrumbó, y el desastre fue terrible.>>
(NVI) Lucas 46 - 49
Luego, me confirmo su paz al leer:
Pero te confesé mi pecado,
y no te oculté mi maldad.
Me dije: <<Voy a confesar mis
transgresiones al Señor>>,
y tú perdonaste mi
pecado.
(NVI)
Salmo 32 : 5
Tambien leí :
Si confesamos nuestros pecados,
Dios, que es fiel y justo, nos los
perdonará y limpiará de toda
maldad. (NVI)
1a Juan 1 : 9
Todos los que el Padre me da vendrán a mí;
y al que a mí viene, no lo rechazo.
(NVI) Juan 6 : 37
sábado, 23 de noviembre de 2013
Al precipicio
ACristo siempre se le ha rechazado.
Cuando estuvo en la tierra, se le rechazó hasta la muerte.
Pero, hoy, se le rechaza de igual manera.
Se prefiere a cualquier falso maestro que endulce el oído del hombre Hiper Moderno pero no a Cristo quien murió por amor.
El hombre actual encumbrado en su arrogancia producto del conocimiento, lanza desde allí la única y más bella esperanza humana. A Jesús el Cristo.
Se le conduce por la senda del raciocinio al Hijo de Dios, hasta el borde del precipicio y desde allí se le arroja para siempre.
Desde aquella cumbre el "Homohipermoderno", una vez alejada para siempre la amenaza de su reino, vuelve a contemplar su dominio buscando cualquier vestigio de aquel Nazareno reflejado en cualquier manifestación abierta o discreta que pueda volver a inquietarlo, sellando así su condena eterna con tal ceguera que no ve que quien realmente esta a punto de ser lanzado por su propia mano, es, él mismo.
Jesús regresó a galilea en el poder del Espíritu, y se extendió su fama por toda la región. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo admiraban.
Fue a Nazaret, donde se había criado, y un sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre. Se levantó para hacer la lectura, y le entregaron el libro del profeta Isaías. Al desenrollarlo, encontro el lugar donde está escrito:
<<El Espíriyu del Señor está sobre mí,
por cuanto me ha ungido
para anunciar buenas nuevas a los pobres.
Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos
y dar vista a los ciegos,
a poner en libertad a los oprimidos,
a pregonar el año del favor del Señor.>>
Luego enrolló el libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó.
Todos los que estaban en la sinagoga lo miraban detenidamente,
y él comenzó a hablarles: <<Hoy se cumple esta escritura en
presencia de ustedes.>>
Todos dieron su aprobación, impresionados por las hermosas
palabras que salían de su boca. <<¿No es este el hijo de José?>>,
se preguntaban.
Jesús continuó: <<Seguramente ustedes me van a citar el
proverbio: "¡Médico, curate a ti mismo! Haz aquí en tu tierra lo que
hemos oído que hiciste en Capernaúm." Pues bien, les aseguro
que a ningún profeta lo aceptan en su propia tierra. No cabe duda
de que en tiempos de Elías, cuando el cielo se cerró por tres años y
medio , de manera que hubo una gran hambre en toda la tierra,
muchas viudas vivían en Israel. Sin embargo, Elías no fue enviado
a ninguna de ellas, sino a una viuda de Sarepta, en los alrededores
de Sidón. Así mismo, había en Israel muchos enfermos de lepra
en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue sanado,
sino Naamán el sirio.>>
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron.
Se levantaron, lo expulsaron del pueblo y lo llevaron hasta la
cumbre de la colina sobre la que estaba construido el pueblo, para
tirarlo por el precipicio. Pero él pasó por en medio de ellos y se
fue. (NVI)
Lucas 4 : 14 - 30
viernes, 22 de noviembre de 2013
Ni un rasguño
Los leones son animales poderosos. Eso lo sabemos de sobra. No es una novedad.
La novedad sería estar frente a unos cuantos y salvarse de ser destrozado.
¡Ah!... y devorado...por supuesto.
Imaginémonos por un momento dentro de un foso rodeados de leones que pueden romper el cráneo del más poderoso búfalo de un zarpazo como si nada.
El olor que despiden restos humanos mezclado con el de león en medio de un ambiente húmedo y sofocante que no te deja respirar acentúan el dolor en tu costado, producto de la caída desde diez metros.
En el fondo, en medio de la oscuridad, destellan varios pares de ojos que se acercan entre peleas y rugidos que por poco estallan tus oídos. Con esfuerzo, te incorporas y retrocedes tratando de alargar el tiempo, esperando hallar una salida a lo inevitable.
Para el control eficaz de su reino, Darío consideró prudente nombrar a ciento veinte sátrapas y tres administradores, uno de los cuales era Daniel. Estos sátrapas eran responsables ante los administradores, a fin de que los intereses del rey no se vieran afectados. y tanto se distinguió Daniel por sus extraordinarias cualidades administrativas, que el rey pensó en ponerlo al frente de todo el reino.
Entonces los administradores y los sátrapas empezaron a buscar algún motivo para acusar a Daniel de malos manejos en los negocios del reino. Sin embargo, no encontraron de que acusarlo porque, lejos de ser corrupto o negligente, Daniel era un hombre digno de confianza. Por eso concluyeron: <<Nunca encontraremos nada de qué acusar a Daniel, a no ser algo relacionado con la ley de su Dios.>>
Formaron entonces los administradores y sátrapas una comisión para ir a hablar con el rey, y estando en su presencia le dijeron:
__¡Que viva para siempre su majestad, el rey Darío! Nosotros los administradores reales, junto con los prefectos, sátrapas, consejeros y gobernadores, convenimos que Su Majestad debiera emitir y confirmar un decreto que exija que, durante los próximos treinta días, sea arrojado al foso de los leones todo el que adore a cualquier dios u hombre que no sea Su Majestad.
Expida usted ahora ese decreto, y póngalo por escrito. Así, conforme a la ley de los medos y los persas, no podrá ser revocado.
El rey Darío expidió el decreto y lo puso por escrito.
Cuando Daniel se enteró de la publicación del decreto, se fue a su casa y subió a su dormitorio, cuyas ventanas se abrían en dirección a Jerusalén. Allí se arrodilló y se puso a orar y alabar a Dios, pues tenía por costumbre orar tres veces al día. Cuando aquellos hombres llegaron y encontraron a Daniel orando e implorando la ayuda de Dios, fueron a hablar con el rey respecto al decreto real:
__¿No es verdad que Su Majestad publicó un decreto? Según entendemos, todo el que en los próximos treinta días adore a otro dios u hombre que no sea Su Majestad, será arrojado al foso de los leones.
__El decreto sigue en pie __contestó el rey__. Según la ley de los medos y los persas, no puede ser derogado.
__¡Pues Daniel __ respondieron ellos__, que es uno de los exiliados de Judá, no toma en cuenta a Su Majestad ni al decreto que ha promulgado! ¡Todavía sigue orando a su Dios tres veces al día!
Cuando el rey escuchó esto, se deprimió mucho y se propuso salvar a Daniel, así que durante todo el día buscó la forma de salvarlo. Pero aquellos hombres fueron a ver al rey y lo presionaron:
__No olvide Su Majestad que, según la ley de los medos y los persas, ningún decreto ni edicto emitido por el rey puede ser derogado.
El rey dio entonces la orden, y Daniel fue arrojado al foso de los leones. Allí el rey animaba a Daniel:
__¡Que tu Dios a quien siempre sirves, se digne salvarte!
Trajeron entonces una piedra, y con ella taparon la boca del foso. El rey lo selló con su propio anillo y con el de sus nobles, para que la sentencia contra Daniel no pudiera ser cambiada.
Luego volvió a su palacio y pasó la noche sin comer y sin divertirse, y hasta el sueño se le fue. Tan pronto como amaneció, se levantó y fue al foso de los leones. Ya cerca, lleno de ansiedad gritó:
__Daniel, siervo del Dios viviente, ¿pudo tu Dios, a quien siempre sirves, salvarte de los leones?
__¡Que viva Su Majestad por siempre! __contestó Daniel desde el foso__. Mi Dios envió a su ángel y le cerró la boca a los leones. No me han hecho ningún daño, porque Dios bien sabe que soy inocente. ¡Tampoco he cometido nada malo contra Su Majestad!
Sin ocultar su alegría, el rey ordenó que sacaran del foso a Daniel. Cuando lo sacaron, no se halló un solo rasguño, pues Daniel confiaba en su Dios. Entonces el rey mandó traer a los que falsamente lo habían acusado, y ordeno que los arrojaran al foso de los leones, junto con sus esposas e hijos. ¡No habían tocado el suelo cuando ya los leones habían caído sobre ellos y les habían triturado los huesos!
Más tarde el rey Darío firmó este decreto:
<<A todos los pueblos, naciones y lenguas de este mundo:
>>¡Paz y prosperidad para todos!
>>He decretado que en todo lugar de mi reino la gente adore y honre al Dios de Daniel.
>>Porque él es el Dios vivo, y permanece para siempre. Su reino Jamás será destruido, y su dominio jamás tendrá fin.
Él rescata y salva; hace prodigios en el cielo y maravillas en la tierra.
¡Ha salvado a Daniel! de las garras de los leones!>>
Fue así como Daniel prosperó durante los reinados de Darío y Ciro el persa.
Jesús camino sobre el agua. Fué cierto. No hay duda. Con este maravilloso y singular hecho dejo ver a sus discípulos su poder como Dios, sobre la naturaleza. El hombre inspirado en este hecho ha tratado de imitarlo, sin resultado. Sin embargo, parece como si de lo más profundo de su corazón algo le dijera que el único en la historia humana que ha logrado hacerlo fué el Hijo de Dios, y tal vez por eso bautiza a una lagartija como: "La lagartija de jesucristo" Y, claro, hoy sabemos que no solo este hermoso animalito es suyo, sino todo lo que existe. ¿Que cara habría puesto nuestro querido Pedro con quien nos identificamos muchas veces, si viera a semejante loca corriendo sobre el agua? ¡Dios hace cada cosa! Él tiene muy buen sentido del humor.
Enseguida Jesús hizo que los discípulos subieran a la barca y se le adelantaran al otro lado mientras él despedía a la multitud. Después de despedir a la gente, subió a la montaña para orar a solas. Al anochecer, estaba allí él solo, y la barca ya estaba bastantwe lejos de la tierra, zarandeada por las olas, porque el viento le era contrario.
En la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago. cuando los discípulos lo vieron caminando sobre el agua, quedaron aterrados.
__¡Es un fantasma! __gritaron de miedo.
Pero Jesús les dijo en seguida:
__¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo.
__Señor, si eres tú __respondió Pedro__, mándame que vaya a ti sobre el agua.
__Ven __ dijo Jesús.
Pedro bajó de la barca y caminó sobre el agua en dirección a Jesús. Pero al sentir el viento fuerte, tuvo miedo y comenzó a hundirse. Entonces gritó:
__¡Señor, sálvame!
Enseguida Jesús le tendió la mano y, sujetandolo, lo reprendió:
__¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?
Cuando subieron a la barca, se calmó el viento. Y los que estaban en la barca lo adoraron diciendo:
__Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios.
Después de cruzar el lago, desembarcaron en Genesaret. Los habitantes de aquel lugar reconocieron a Jesús y divulgaron la noticia por todos los alrededores. Le llevaban todos los enfermos, suplicándole que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto, y quienes lo tocaban quedaban sanos. (NVI) Mateo 14: 22 - 36
Existe una realidad que escapa a nuestra vista. Es un hecho.
La ficción a la que nos tiene
acostumbrados el arte en todas sus facetas especialmente en el cine, no es más que eso. Ficción.
De gran factura, es innegable y por eso muchas veces, merecedora de algún Oscar y reconocimiento de cinéfilos y amantes de este genero.
Pero, esta Ficción, es producto del ingenio y creatividad con que hemos sido dotados por el Dios Todopoderoso, omnisciente, omnipotente y omnipresente que se revelo a nuestro querido y siempre bien recordado Ezequiel, profeta hebreo exiliado en Babilonia y que ejerció su ministerio entre los años 595 y 570 a.C.
Lo visto por Ezequiel, fue estremecedor, y ninguno de nuestros apreciados Directores cinematográficos podría superar tal revelación.
En el día quinto del mes cuarto del año treinta, mientras me encontraba entre los deportados a orillas del rio Quebar, los cielos se abrieron y recibí visiones de Dios. Habían pasado cinco años y cinco meses desde que el rey Joaquín fue deportado.
(En este tiempo, mientras Ezequiel hijo de Buzí estaba a orillas del río Quebar, en la tierra de los caldeos, el SEÑOR le dirigió la palabra, y su mano se posó sobre él.)
De pronto me fijé y vi que del norte venían un viento huracanado y una nube inmensa rodeada de un fuego fulgurante y de un gran resplandor. En medio del fuego se veía algo semejante a un metal refulgente. También en medio del fuego vi algo parecido a cuatro seres vivientes, cada uno de los cuales tenia cuatro caras y cuatro alas. Sus piernas eran rectas, y sus pies parecían pezuñas de ternero y brillaban como el bronce bruñido. En sus cuatro costados, debajo de las alas, tenían manos humanas. Estos cuatro seres tenían caras y alas, y las alas se tocaban entre sí.
Cuando avanzaban no se volvían, sino que cada uno caminaba de frente. Sus rostros tenían el siguiente aspecto: de frente, los cuatro tenían rostro humano, a la derecha tenían cara de león, a la izquierda, de toro y por detrás, de águila. Tales eran sus caras. Sus alas se desplegaban hacia arriba. Con dos alas se tocaban entre sí, mientras que con las otras dos se cubrían el cuerpo.
Los cuatro seres avanzaban de frente. Iban adonde el espíritu los impulsaba, y no se volvían al andar. Estos seres vivientes parecían carbones encendidos, o antorchas, que se movían de un lado a otro con la rapidez de un rayo.
Miré a los seres vivientes de cuatro caras, y vi que en el suelo, junto a cada uno de ellos, había una rueda. Las cuatro ruedas tenían el mismo aspecto, es decir, brillaban como el topacio y tenían la misma forma. Su estructura era tal que cada rueda parecía estar encajada dentro de la otra. Las ruedas podían avanzar en las cuatro direcciones sin tener que volverse. Las cuatro ruedas tenían grandes aros y estaban llenas de ojos por todas partes. Cuando los seres vivientes avanzaban, las ruedas a su lado hacían lo mismo, y cuando se levantaban del suelo, también se levantaban las ruedas. Los seres iban adonde el espíritu los impulsaba, y las ruedas se elevaban juntamente con ellos, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas. Cuando los seres se movían, las ruedas también se movían; cuando se detenían, las ruedas también se detenían; cuando se elevaban del suelo, las ruedas también se elevaban. Las ruedas hacían lo mismo que ellos, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
Sobre las cabezas de los seres vivientes había una especie de bóveda, muy hermosa y reluciente como cristal. Debajo de la bóveda las alas de estos seres se extendían y se tocaban entre sí, y cada uno de ellos tenía otras dos alas con las que se cubría el cuerpo. Cuando los seres avanzaban, yo podía oír el ruido de las alas: era como el estruendo de muchas aguas, como la voz del Todopoderos, como el tumultuoso ruido de un campamento militar. Cuando se detenían, replegaban sus alas.
Luego, mientras estaban parados con sus alas replegadas, se produjo un estruendo por encima de la bóveda que estaba sobre sus cabezas. Por encima de esa bóveda había algo semejante a un trono de zafiro, y sobre lo que parecía un trono había una figura de aspecto humano. De lo que parecía ser su cintura para arriba, vi algo que brillaba como el metal bruñido, rodeado de fuego. De su cintura para abajo, vi algo semejante al fuego, y un resplandor a su alrededor. El resplandor era semejante al arco iris cuando aparece en las nubes en un día de lluvia. Tal era el aspecto de la gloría del SEÑOR. Ante la visión, caí rostro en tierra y oí que una voz me hablaba.
Esa voz me dijo : <<Hijo de hombre, ponte en pie, que voy a hablarte.>>
(NVI) Ezequiel 1 - 2 : 1
martes, 19 de noviembre de 2013
Optaron por la muerte
Ofertas indecorosas aceptadas,
sobornos, adulterio, difamación, robo, cambio de sexo,
pornografía, traición, cobardía, secuestro, y cuanta cosa vemos a díario en
los noticieros que nos estremece profundamente, no son más
que el camino corto y facil escogido por muchos.
Si Cristo hubiera tomado este atajo en Getsemaní, ¿qué habría sido
de nosotros?
Pero, no lo hizo. Recibió por ti y por mí, azotes, golpes,
escupitajos y burlas. ¡Que dolor! ¡Que tristeza no reconocer su entrega!
Todo lo soportó por amor. Él ocupó nuestro lugar.
Que magnífico nuestro Jesús, amoroso e integro.
El Cristo. Nuestro Cristo; prefirió morir, a desobedecer.
¡Cuanto amor!
Los soldados llevaron a Jesús al interior
del palacio (es decir, al pretorio) y reunieron
a toda la tropa. Le pusieron un manto de
color púrpura; luego trenzaron una corona
de espinas, y se la colocaron.
__¡Salve , rey de los judíos! __lo aclamaban.
Lo golpeaban en la cabeza con una caña
y le escupían. Doblando la rodilla, le rendían
homenaje. Después, de burlarse de él, le
quitaron el manto y le pusieron su propia
ropa. Por fin, lo sacaron para crucificarlo.
(NVI) Marcos 15 : 16 - 20
En el A.T. se nos cuenta una magnifica hitoria de integridad.
Lleno de ira, Nabucodonosor los mandó llamar. Cuando los jóvenes se presentaron ante el rey,Nabucodonosor les dijo: __Ustedes tres, ¿es verdad que no honran a mis dioses ni adoran a la estatua de oro que he mandado erigir? Ahora que escuchen la música de los instrumentos musicales, más les vale que se inclinen ante la estatua que he mandado hacer, y que la adoren. De locontrario, serán lanzados de inmediato a un horno en llamas, ¡y no habrá dios capaz de librarlos de mis manos.!
Sadrac, Mesac, y Abednego le respondieron a Nabucodonosor:
__¡No hace falta que nos defendamos ante su magestad! Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de su Magestad. pero aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua.
Ante la respuesta de Sadrac, Mesac y Abednego, nabucodonosor se puso muy furioso y cambió su actitud hacia ellos. Mandó entonces que se calentara el horno el horno siete veces más de lo normal, y que algunos de los soldados más fuertes de su ejército ataran a los tres jóvenes y los arrojaran al horno en llamas. Fue así como los arrojaron al horno con sus mantos, sandalias, turbantes y todo, es decir, tal y como estaban vestidos. Tan inmediata fue la orden del rey, y tan caliente estaba el horno, que las llamas alcanzaron y mataron a los soldados que arrojaron a Sadrac, Mesac y Abednego, los cuales, atados de pies y manos, cayeron dentro del horno en llamas. (NVI) Daniel 3 : 13 - 23
¿Quién puede , SEÑOR, habitar en tu santuario? ¿Quién puede vivir en tu santo monte? Sólo el de conducta intachable, que practica la justicia y de corazón dice la verdad; que no calumnia con la lengua, que no le hace mal a su prójimo ni le acarrea desgracias a su vecino; que desprecia al que Dios reprueba, pero hora al que teme al SEÑOR; que cumple lo prometido aunque salga perjudicado; que presta dinero sin animo de lucro, y no acepta sobornos que afecten al inocente. El que así actua no caerá jamás. (NVI) Salmo 15
lunes, 18 de noviembre de 2013
Me siento morir
Fueron a un lugar llamado Getsemaní, y Jesús les dijo
a sus discípulos: <<Siéntense aquí mientras yo oro.>>
Se llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a sentir
temor y tristeza.<<Es tal la angustia que me invade que
me siento morir _les dijo__. Quédense aquí y vigilen.>>
Yendo un poco más allá, se postró en tierra y empezó
a orar que, de ser posible, no tuviera él que pasar por
aquella hora.
Decía:<<Abba, Padre, todo es posible para ti. No me
hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo
quiero, sino lo que quieres tú.>>
Luego volvió a sus discípulos y los encontró dormidos.
<<Simón__le dijo a Pedro__,¿estás dormido?
¿No pudiste mantenerte despierto ni una hora?
Vigilen y oren para que no caigan en tentación. El
espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.>>
Una vez más se retiró e hizo la misma oración.
Cuando volvió, los encontró dormidos otra vez,
porque se les cerraban los ojos de sueño. No sabían
qué decirle.
Al volver por tercera vez, les dijo:<<¿Siguen durmiendo
y descansando? ¡Se acabó!
Ha llegado la hora. Miren , el Hijo del hombre va a ser
entregado en manos de pecadores.
¡Levántense! ¡Vámonos! ¡Ahí viene el que me traiciona!>>