jueves, 18 de julio de 2013

                                
Ojos en mi dedo
 
 
 
 
Al  estudiar esta magnífica pintura de Michelangelo Merísi da Caravaggio, (pintor Milanes 1571-1610) sorprende como Jesús toma la mano del incrédulo Tomás y hace que el discípulo introduzca su dedo en la herida causada por la lanza del soldado romano en la cruz.
Y es que ¿a quién no le daría miedo o repulsión semejante hecho? Pero más allá de esto, Tomás no se suellta de Jesús. O no se ve que lo intente. Aún, se podría pensar que se ve obligado a hacerlo según Caravaggio. ¿Y que de los otros dos discípulos detrás de Tomás? Estos no pierden detalle y se percibe en ellos tanta o más incredulidad. Impresiona el realismo de esta obra con su fuerte carga emocional.
El evangelio de Juan nos narra este suceso: ...y poniéndose en medio de ellos, los saludó._¡La paz sea con ustedes!_ Luego le dijo a Tomás: _ Pon tu dedo aquí y mira mis manos. Acerca tu mano y metela en mi costado. Y no seas incrédulo, sino hombre de fe. _ ¡Señor mío y Dios mío! _exclamó Tomás.
_ Porque me has visto, has creído _ le dijo Jesús _; dichosos los que no han visto y sin embargo creen.
Me costo dejar de ser como Tomás. Muchas veces fuí ante el SEÑOR, como obligado y oraba o entonaba cantos con mi corazón ardiendo en dudas, preguntandome si él haría por mi esto o aquello olvidando tan rápido aquella frase o promesa dada tan solo unos días u horas atrás.
Pasado el tiempo, y con amor sincero por Jesús, solo quiero acercarme a él viendo o no sus respuestas, viendo o no sus milagros, viendo o no sus señales.
No quiero poner "ojos en mi dedo" para creele y querer "tocarlo" para salir de la incredulidad.
Solo quiero cantarle alegre porque amandome  su sangre derramo y esto me basta por toda la eternidad.    
    

miércoles, 17 de julio de 2013

Visions of David and Goliath: Vivaldi "Orribile lo scempio" - Nicola Uli...


                Una difícil pieza

Miguel Angel logró imprimir en su celebre David una mirada decidida y resuelta ante Goliat famoso guerrero filisteo, quien se atrevió a desafiar a Israel, el pueblo de Dios. Este Goliat oriundo de Gat ciudad filistea era experto guerrero y su fama intimidaba a cualquiera de sus oponentes.Pero David, entrenado en lucha contra osos y leones no temio a la estatura y fama del filisteo.
El extraordinario resultado logrado por Miguel Angel fue usado política y simbólicamente por  Florencia en contra de los Medici quiénes amenazaban desde el sur, y justo hacia allí miraba el David como advertencia.
Recordemos que el mármol de aquel David era una pieza difícil de trabajar por las dimensiones justas
que tenia y requería de una mano y golpes precisos porque  cualquier golpe demás podría, arruinar tan extraordinario proyecto. Sin embargo, gracias a la genialidad de Miguel Angel hoy contamos con una maravillosa obra para el deleite de eruditos y profanos.
 
 
 
 
Dios ha hecho de nosotros magníficos guerreros que podemos mirar sin temor a cualquier enemigo por grande que sea.
Así como ese "difícil" bloque de mármol requeria de la sutileza y genialidad de Miguel Angel para dar tan maravilloso resultado, nosotros, aquellos hijos de Dios a través de Jesucristo, hemos necesitado del cincel en la mano de Dios para llegar a ser esos guerreros formados en luchas grandes o pequeñas.
Pero. ¿Miramos como David aquellos "Goliat" que se levantan amenazantes de manera decidida con la clara intención de derrotarlos? ¿Recordamos conque intención fuimos hechos y quien es nuestro escultor? ¿Nos sometemos mansamente a los sutiles golpes de aquel escultor sin igual?
Cuando olvido esto he sido derrotado.Si. Muchas veces.Pero mi escultor, aquél que me formo, quien dio su sangre por mi, me recuerda cual fue su intención y lo que espera de mí.
Al contrario de aquel mármol de Miguel Angel, soy una escultura viva cincelada por aquel eterno y amoroso Jesús. Sin duda alguna él tiene un camino trazado para mi. Él hará de mi ese guerrero. Ese David que nunca imaginé  

  
 
 
 
Ya te lo he ordenado:
¡Sé fuerte y valiente!
¡no tengas miedo
ni te desanimes!
Porque el Señor tu Dios
te acompañará
dondequiera
que vayas.>>
 
Josué 1:9