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Al leer cualquiera de los articulos de este buen número de la revista Diners, me pregunto hasta que punto podemos ufanarnos de nuestras predicciones y dejarlas como si fueran profecias seguras por cumplirse en un futuro no muy lejano.
Y es que la hipermodernidad que ha reemplazado a la posmodernidad nos sacude de tal manera que tenemos que correr como quien quiere alcanzar el autobus cada mañana para no quedarse atrás de la innovación hecha al descubrimiento del día anterior. Científicos, artistas, filósofos y demás pensadores pueden trazar ciertos derroteros de lo que sera su campo en el futuro. Es cierto que la evolución tecnológica apunta a uno u otro resultado con poco margen de error, pero se desconoce en su totalidad como reaccionaremos a su aplicación; es decir, como afectará nuestras vidas. La tecnológia es para disfrutarla porque Dios es el que enseña al hombre la ciencia. El hombre solo descubre las maravillas de Dios. Dios es el que instruye en el saber a todo el mundo (NVI) Salmo 94 : 10 ; Es Dios quien lo instruye y le enseña como hacerlo. También esto viene del SEÑOR Todopoderoso, admirable por su consejo y magnífico por su sabiduría. (NVI) Isaias 28 : 23 - 29 ¿Entonces en dónde está el problema? ¿El problema radica en su aplicación y en el uso que hacemos de ella? ¿Llegaremos a buen final? El problema es que el hombre hipermoderno a dejado a Dios como su consejero. No lo busca. No le interesa. Hace tiempo lo dejo. Los resultados tecnológicos son la solución y el que los "inventa" es solo un medio. No recordamos por ejemplo quien desarrollo la impresora en 3D, pero si el aparato. El "inventor" pasa a un segundo plano. El que aplica este u otro descubrimiento al campo en cuestión, tiene su "cuarto de hora" y la mercadotecnia lo lleva al consumidor final, quien lo disfruta y usa como quiere, sin saber quien es el autor de lo que tiene ahora en sus manos. Poco le importa. ¿En vez de imaginar el futuro por que no tener certeza del mismo? ¿Locura? ¡De ninguna manera! Pues Dios en su infinito amor nos dejo el manual perfecto para navegar en él. La Biblia. Su carta de amor para nosotros. Todo lo que se dijo de Jesús en ella, se cumplió. Y todo lo que Jesús nos dejo escrito, se cumplirá. Naveguemos pues seguros con él en medio de la tormenta que plantea el futuro. Él es el mejor capitán. Y este formidable capitán en su manual, consignó: El SEÑOR dice: <<yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti. (NVI) Salmo 32 : 8
jueves, 26 de septiembre de 2013
¿Enemigos?
Cuán difíciles son. Sobre todo, amarlos.
¿Cuál es nuestra reacción a las ofenzas, la traición, la difamación, el robo o a cualquier cosa que nos cause tristeza, ira o depresión?
La violencia de todo tipo que vive la moderna sociedad nos pone al borde del abismo en cada momento, llenandonos de amargura y venganza que nos llevan a odiar a jefes, padres, hermanos, hijos, esposa/o, líderes, vecinos, estrellas del jet set etc.
Nuestra reacción inicial es devolver la ofenza o que alguien lo haga por nosotros de igual manera, o aun peor a lo recibido. Lo importante es que el ofensor ya sea ideológico, verbal o fisico, reciba su merecido y si es posible que desaparezca definitivamente. Que muera.
Amamos a quien nos ama; hacemos bien a quien nos hacen bien. Pero. ¿Amar a quien se ha comvertido en enemigo? ¡Imposible!
Al estudiar los grabados que hizo Paul Gustave Doré artista romantico frances (1832- 1888) sobre el infierno de Dante (1265 - 1321) en su Divina Comedia, y buscando una imagen que pudiera ilustrar esta corta reflexión, no puedo dejar de sorprenderme al ver lo estremecedor de cada escena.
Doré, un buen dibujante, utilizaba una escala de grises cercana a los 13.000 en estos grabados. Magnífico. Del gris más oscuro, al casi blanco. Con este maravilloso recurso, interpreta la obra de Dante. Sin embargo, la visión de Dante sobre el cielo y el infierno, es bastante equivocada por no decir que lo es totalmente. Las magníficas ilustraciones de Doré refuerzan el equívoco, porque del infierno no se vuelve. Pero aun así, pienso en lo que causaría la enemistad con Dios. Esta nos puede apartar eternamente de su presencia. Eso es un hecho. Y es verdad.
Y pensar que aún siendo sus enemigos él nos ama y entrego a su propio Hijo para pagar en él nuestra deuda.
>>Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto.
En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios.(NVI)
El libro más impreso en la historia humana ha sido la Biblia.
Sin embargo, se toma y se deja con facilidad; por conveniencia, pereza, terquedad, incredulidad, ignorancia, o por cualquier otra circunstancia o argumento.
Se tergiversa por supuestos eruditos, o se acomoda para apoyar cualquier falsa teoría de indoctos e irreverentes "filósofos", que andan buscando adeptos que resultan ser tanto o más radicales que sus equivocados maestros.
Pero, se ignora su poder y eficacia.
Sumergirse en la Palabra de Dios es una experiencia única e indescriptible y esta al alcance de todo aquél que quiera conocer y relacionarse con el que hizo cielo, tierra, mar y cuanto ser vivo se mueve o desliza por intrincadas superficies que nos dejan más de una vez sorprendidos ante imagenes tan bellamente planeadas desde la eternidad, con el único fin de deleitarnos y poder ver de primera mano el amor de Dios por sus criaturas.
La Biblia no es para eruditos o personas escogidas en secreto. Al contrario de lo que se piensa, al leerla te haces erudito; y más que erudito, te haces sabio, prudente, inteligente, alegre y lleno de vida.
Alguien dijo: "El que lee tiene el poder". Y es cierto. Miremos cualquier actividad humana. ¿Quiénes se destacan? Los que leen y aplican el conocimiento. Pero, si supieramos que aún ese conocimiento cualquiera que sea tiene su origen en aquel Dios eterno y maravilloso que nos legó su palabra, nuestra vida sería otra.
Pasajes bellamente descritos nos ponen en contacto con historias semejantes a las nuestras a lo largo de años y en diferentes épocas.
Quedas de pronto ante tu retrato descrito a través de la vida de uno u otro personaje o situación, y todo porque alguien te conoce mejor que tu mismo. Dios, el único.
Te ves allí en esta u otra página, no por un acto de adivinación, sino de conocimiento divino. Pero lo verdaderamente relevante es que nos habla del Padre y del Hijo quien murió y resucitó; nos da razones y detalles. Nos revela al Salvador y nuestra relación con él. La Biblia nos guía y nos advierte; nos confronta y consuela. La Biblia es vida.
La Biblia nos habla, porque es la Palabra de Dios.
¡Cuánto amo yo tu ley! Todo el día medito en ella. Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos porque me pertenecen para siempre. Tengo más discernimiento que los ancianos porque obedezco tus preceptos. Aparto mis pies de toda mala senda para cumplir con tu palabra. No me desvío de tus juicios porque tú mismo me instruyes. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! ¡Son más dulces que la miel a mi boca! De tus preceptos adquiero entendimiento; por eso aborrezco toda senda de mentira. Tu palabra es lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero. Hice un juramento, y lo he confirmado: que acataré tus rectos juicios. (NVI)
Salmo 119 : 97 - 106
martes, 17 de septiembre de 2013
¿Locura?
Algunas partes de la Biblia nos hacen respirar profundamente y solo podemos mirarnos en profundidad.
Pero si Jesús, el SEÑOR, es nuestra medida, ¿cómo eludir nuestra responsabilidad?
¿Fácil? No. No lo es. ¿Imposible? No. No lo es.
Pasajes como este nos revelan la perfección de Jesús y lo que nos falta para llegar a su estatura.
Pero vale la pena. Imitar a Jesús es la experiencia más sorprendente y estremecedora porque es todo lo contrario a nuestra naturaleza.
Para muchos es una locura; pero para nosotros sus discípulos, es vida.
comenzó a enseñarles diciendo:
<<Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los compasivos, porque serán tratados con compasión. Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de Dios les pertenece.
>>Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levanten contra ustedes toda clase de calumnias.
Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes.
>>Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee.
>>Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse.
Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo. No piensen que he venidoa anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos sino a darles cumplimiento. Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido. Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo, sera considerado el más pequeño en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe sera considerado grande en el reino de los cielos. Porque les digo a ustedes, que no van a entrar en el reino de los cielos a menos que su justicia supere a la de los fariseos y de los maestros de la ley.
Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: "No mates, y todo el que mate quedará sujeto al juicio del tribunal." Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más cualquierá que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquierá que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno.
>>Por lo tanto, si estás, presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.
>>Si tu adversario te va a denunciar, llega a un acuerdo con él lo más pronto posible. Hazlo mientras vayan de camino al juzgado, no sea que te entregue al juez, y el juez al guardia, y te echen en la cárcel. Te aseguro que no saldras de allí hasta que pagues el último centavo.
>>Ustedes han oído que se dijo: " No cometas adulterio." Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él vaya al infierno.
>>Se ha dicho: "El que repudia a su esposa debe darle un certificado de divorcio." Pero yo les digo que excepto en caso de infidelidad conyugal, todo el que se divorcia de su esposa, la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la divorciada comete adulterio también.
>>También han oído que se dijo a sus antepasados: "No faltes a tu juramento, sino cumple con tus promesas al Señor." Pero yo les digo: No juren de ningun modo: ni por el cielo , porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es al ciudad del gran rey.
Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer que ni uno solo de tus cabellos se vuelva blanco o negro. Cuando ustedes digan si", que sea realmente si"; y cuando digan no, que sea no. Cualquier coas de más, proviene del maligno.
>> Ustedes han oído que se dijo: "Ojo por ojo y diente por diente." Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.
Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la camisa. Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos. Al que te pida dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda.
>>Ustedes han oído que se dijo: "Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo." Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompense recibirán? ¿ Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.
>>Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actuan así, su Padre que esta en los cielos no les dará ninguna recompense.
>>Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompense. Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
>>Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompense.
Pero tú cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. Y al orar, no hablen solo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.(NVI)